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El abogado derechista José Raúl Mulino fue proclamado este domingo presidente electo de Panamá con un 34% de votos, a nueve puntos de su inmediato seguidor, durante una llamada telefónica del presidente del Tribunal Electoral, transmitida en vivo por televisión.

«Me complace en nombre del Tribunal Electoral comunicarle que (…) es usted en este momento de forma extraoficial el ganador a la presidencia de la República» de Panamá, dijo el magistrado Alfredo Juncá. El segundo lugar, Ricardo Lombana, reconoció poco antes la derrota.

José Raúl Mulino, el delfín del inhabilitado exgobernante Ricardo Martinelli, desde el inicio del escrutinio lideró la elección presidencial en Panamá con más del 34.06% de los votos.

Mulino, de 64 años y quien aparecía a la cabeza de las pocas encuestas difundidas antes de las votaciones, fue designado a última hora por el TE como candidato presidencial de la alianza de los partidos Realizando Metas (RM) y Alianza, en sustitución de Martinelli, que quedó inhabilitado por una condena a más de diez años de prisión por blanqueo de capitales.

En el segundo lugar quedó Ricardo Lombana, el candidato antisistema del novel Movimiento Otro Camino (Moca), con el 24,5 % de los votos, y en el tercer lugar el expresidente Martín Torrijos (2004-2009), abanderado del minoritario Partido Popular (PP), con el 15,8%.

Influencia de Martinelli

La elección se celebró en momentos en que Panamá sufre los embates de una arraigada corrupción, de una sequía que redujo el tránsito de buques por el canal, motor de su economía, y una ola de migrantes que cruza su peligrosa selva del Darién rumbo a Estados Unidos.

Estos comicios estuvieron marcados por la influencia de Martinelli, quien designó a Mulino como su sustituto cuando fue inhabilitado como candidato por su partido, tras confirmarse su condena.

En una jornada con una participación de más 75%, los panameños eligieron además de presidente para los próximos cinco años, 71 diputados y los gobiernos locales.

«Misión cumplida carajo» 

«Este que está aquí no es títere de nadie (…) Yo no estoy aquí porque me puso alguien», dijo Mulino durante su primer discurso de victoria en un hotel de Ciudad de Panamá, en medio del júbilo de sus seguidores.

«¡Misión cumplida, carajo (…), misión cumplida Ricardo (Martinelli)!», proclamó el triunfador. «No me animan confrontaciones de ningún tipo», aseveró al asegurar que buscará el consenso político y que impulsará «un Gobierno pro empresa privada», pero sin olvidar a los más necesitados.

Fue enérgico en su discurso al referirse que en su gobierno «se acabó la persecución política, se acabó la manipulación del Ministerio Público, se acabó la manipulación de jueces y magistrados. A partir del 1 de julio se recobrarán las llaves de los candados que han tenido presos, dañando reputaciones sin vergüenza».

«Un abrazo Ricardo (Martinelli) hasta allá donde estás. Como dije se acabó la persecución política en este país, el país está harto de las peleas politiqueras que no nos han conducido a nada bueno, no me considero enemigo de nadie, y espero que nadie me considere su enemigo», subrayó.

Prometió hacer un gobierno centrado en buscar un Panamá mejor para los panameños.

«Impulsaremos un gobierno pro inversión, pro empresa privada, pero sin olvidar a los que tienen hambre, a los que quieren un empleo y de los que necesitan agua potable en todo el país todos los días», remarcó.

Reconoció que lo que viene en el futuro «son retos muy grandes», pero que los afrontará con decisión y liderazgo, «qué es lo que le falta a este país».

«Los problemas son enormes, pero tengo toda la voluntad del mundo para echarlos a andar y tomar las decisiones que este país está esperando en los próximos meses», apuntó.

 

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