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«Es una basura», dijo luego de la exhibición del filme en el reciente Festival de Cannes, donde ha sido recibida con aplausos. El retrato del ascenso al poder de Donald Trump, desde que era un simple cobrador de alquileres hasta su debut en televisión, narra también su lucha contra el sobrepeso, las cirugías para implantarse cabello y su relación con el abogado ultraderechista Roy Cohn, quien elaboraba las listas negras que prohibía trabajar a artistas y guionistas de Hollywood acusados de simpatizar con el comunismo.

Nada bien se dibuja la vida de Donald Trump tanto dentro como fuera de las pantallas de cine: al juicio que se le sigue en la corte de Manhattan por soborno a una actriz porno más el escándalo por el video publicado esta semana en su red «Truth Social» donde muestran titulares de noticias ficticios después de su hipotético triunfo electoral, incluyendo uno que hace referencia a un «reich unificado» -en clara referencia al nazismo-, se suma ahora la exhibición del filme The Apprentice en el Festival de Cannes que se está realizando en estos momentos y donde se retrata el ascenso al poder de Trump desde la década de los 80.

Se trata de una biopic donde el joven Donald inicia sus primeros pasos como «magnate inmobiliario» cobrando alquileres de puerta en puerta y hasta recibiendo un baño de agua por un inquilino molesto por su insistencia.

Pero su carrera da un giro cuando conoció a Roy Cohn, un abogado de ultraderecha y homosexual- que siempre escondió su tendencia-, y logró convertirse en la mano derecha del senador  Mac Carthy y su famosa su caza de brujas en la década de los 50s, que llevó a cientos de artistas y creadores a quedarse sin empleo por la sospecha de que eran simpatizantes del comunismo.

Pero son algunas escenas subidas de tono las que han llevado a los abogados de Trump a amenazar con demandar a la película, ya que incluye escenas en las que el magnate pasa por el quirófano para someterse a una liposucción, así como a un procedimiento de implante en el cuero cabelludo para arreglar su calva y, sobre todo, la secuencia que muestra al personaje de Trump agrediendo sexualmente a su esposa -Ivana- porque ella le criticó su apariencia. De hecho, en el divorcio, en efecto, Ivana lo llegó a acusar de violación, pero luego se retractó.

El otro personaje importante en el filme es el que retrata a Roy Cohn, sugiriendo que existe  una atracción unilateral allí. Cohn le enseña a Trump cómo usar trucos sucios para tener éxito en los negocios y le regala tres reglas que se convertirán en el modus operandi de Trump: estar siempre al ataque, negarlo todo y nunca admitir la derrota. Pero a medida que Trump asciende en los negocios, comienza a alejarse de Cohn, de quien copió el tono de bronceado  artificial que luce hasta hoy.

Dirigida por el iraní Ali Abbasi, la película tiene como protagonistas a Sebastian Stan, quien encarna a Donald Trump y recibió una amplia ovación en Cannes luego de la exhibición, y a Jeremy Strong interpretando a Roy Cohn.

Por ahora, los  abogados de Trump han calificado El Aprendiz como una “difamación maliciosa” y amenazan con emprender acciones legales para que los cines no puedan exhibir “esta basura  sensacionalista».

 

 

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