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El periodista Vladimir Villegas, en conversación con el analista político Alejandro Motta, estimó el pasado viernes que la administración chavista de Nicolás Maduro está al borde del colapso, tal como un paciente en estado terminal.

“Yo diría que no es un cadáver, pero este es un gobierno en estado terminal, es un gobierno que se ha desgastado de tal forma que ha llevado al descontento a más del 80 % de los venezolanos, ha llevado al chavismo a cifras históricas mínimas en cuanto a respaldo popular, lo cual, por supuesto, habla precisamente de que su desempeño ha sido absolutamente frustrante, incluso para las bases sociopolíticas electorales del chavismo. Es un gobierno que no puede con Venezuela, es un gobierno que se mantiene en el poder por razones de necesidad, de sobrevivencia política e incluso personal”, comentó Villegas.

“Es un gobierno que perdió la conexión con los objetivos que se planteó (Hugo) Chávez al comienzo de su salida a la política. Es decir, este no es un gobierno chavista, no es un gobierno de izquierda, es una mezcla absolutamente inconexa de distintas vertientes (…) sobre todo, hay una burocracia que ha sustituido al liderazgo político del chavismo. Las grandes figuras del chavismo prácticamente se han reducido a tres o cuatro, porque aquella pléyade de dirigentes que veíamos en el pasado, no tan lejano, ya no están”, añadió el comunicador.

Luego que Motta lo cuestionara sobre la naturaleza de la próxima elección presidencial, Villegas aseguró que “aquí no hay ningún mandado hecho, el juego no termina hasta que se acaba y, de aquí al 28 de julio todavía pueden pasar muchas cosas”. Según su criterio, “aquí hay mucha expectativa sobre qué va a hacer el chavismo, sobre todo el chavismo gobernante, porque cuesta creer que el gobierno vaya a una especie de matadero electoral sin hacer algo para impedirlo”.

Asimismo, Villegas consideró que “en el caso venezolano, el chavismo perdió la magia, perdió el encanto, ya no comunica cosas nuevas, es incapaz de proponer una nueva esperanza, de proponer nuevas utopías. Las utopías que el chavismo promovió se estrellaron contra la realidad que el propio chavismo también creó”.

Respecto a los venideros comicios, apuntó que “una derrota electoral el 28 de julio, si llegamos hasta allá sin contratiempos, una derrota electoral seguramente va a ser el lubricante que aflojará muchas tuercas que hoy parecen amalgamadas” dentro del chavismo.

 

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