En las últimas semanas la brecha cambiaria entre la tasa oficial y la tasa paralela del dólar en Venezuela se ha reducido desde niveles cercanos al 40% hasta ubicarse por debajo del 20%, de acuerdo con cálculos basados en las cotizaciones de ambas referencias.
Esto coincide con un aumento de las intervenciones del Banco Central de Venezuela (BCV) en el mercado de divisas y con un ajuste más acelerado de la tasa oficial, pero también plantea una nueva interrogante para empresas y consumidores: ¿qué ocurrirá cuando ambas tasas converjan?
Esto ocurre en un escenario en el cual la inflación mensual se aceleró a 13,8% en junio, frente al 6,3% registrado en mayo, mientras Venezuela afronta las consecuencias económicas de los terremotos ocurridos el 24 de junio. En este contexto, cualquier movimiento en el mercado cambiario tiene un impacto directo sobre la formación de precios, las importaciones y las expectativas de los agentes económicos.
La reducción de la brecha cambiaria ha sido explicada por economistas como el resultado de una mayor oferta de divisas en el mercado oficial y una política más activa del BCV para administrar la tasa oficial. Sin embargo, advierten que el cierre del diferencial no necesariamente implica que se hayan corregido los desequilibrios que durante años han generado presiones sobre el mercado cambiario.
El economista Manuel Sutherland apunta que el principal factor detrás de la reducción de la brecha ha sido el aumento de la oferta de dólares en el mercado oficial.
«Ha habido un incremento enorme de la oferta de dólares en el mercado oficial», dijo y estimó que en el primer semestre del año se habrían vendido cerca de US$7.000 millones, un volumen significativamente superior al registrado en períodos anteriores.
El también profesor de la UCV señala que el BCV ha permitido que la tasa oficial avance con mayor rapidez. A su juicio, la tasa no responde únicamente a un mecanismo de oferta y demanda, sino a decisiones de política económica y cambiaria. «El Banco Central ha permitido que la tasa oficial se deslice, y eso ha achicado la brecha», agregó.
Sutherland agrega que otro elemento que ayudó a moderar la demanda de dólares fue una menor presión por utilizar las divisas como refugio de valor tras las recientes emergencias, aunque considera que ese efecto puede cambiar si vuelven las expectativas de depreciación.
El incremento de la oferta oficial de divisas es clave, indica el economista Jesús Palacios. De acuerdo con sus cálculos, las intervenciones del BCV pasaron de alrededor de US$500 millones mensuales al inicio del año a cerca de US$1.700 millones, lo que considera como un aumento importante en la oferta de divisas.
Palacios apunta que la reducción de la brecha también ocurrió en un contexto de menor actividad económica, lo que redujo temporalmente la demanda. Cuando aumentó nuevamente la liquidez en bolívares tras algunos pagos de PDVSA, las presiones cambiarias comenzaron a reaparecer.
“El problema de fondo sigue siendo un tema fiscal importante”, dijo el consultor.
Cuando las tasas converjan: Los escenarios
El mercado está atento ante la eventual convergencia entre la tasa oficial y la tasa paralela. Los economistas indican que una menor diferencia entre ambas referencias podría reducir varias distorsiones que afectan a la economía venezolana. Sin embargo, los efectos dependerán de cómo se desarrolle ese proceso.
Manuel Sutherland considera que una convergencia ordenada permitiría mejorar la previsibilidad de precios, facilitar la planificación empresarial y reducir los costos asociados a las importaciones. También podría disminuir los incentivos para acudir al mercado paralelo y limitar la práctica de aumentar precios en dólares como mecanismo de protección ante una posible depreciación futura.
El economista plantea que cuando un mayor crecimiento de la brecha cambiaria, los empresarios incrementan los precios en divisas como un mecanismos de defensa, por lo que una reducción significativa del diferencial podría corregir parte de esa distorsión.
«Si hay una disminución fuerte de la brecha, la inflación en dólares, que en realidad es una distorsión cambiaria temporal, puede hacer que los precios en dólares bajen sensiblemente y la economía mejore», comentó.
No obstante, apunta que se trata de un proceso con riesgos y advierte que si la convergencia ocurre porque la tasa oficial alcanza a la tasa paralela mediante nuevas depreciaciones, podría producirse un traslado del ajuste cambiario a los precios, generando nuevas presiones inflacionarias.
Un escenario contrario sería que la tasa paralela descendiera hasta acercarse a la oficial, aunque considera que para ello sería necesaria una oferta de divisas mucho mayor y cambios estructurales que no parecen disponibles en el corto plazo.
Por su parte, Jesús Palacios considera que una menor brecha sería positiva si viene acompañada de un mercado cambiario con menos restricciones y una mayor participación del sector privado y que la tasa oficial debería ajustarse con mayor consistencia hacia las condiciones del mercado.
«Lamentablemente me gustaría ser más optimista con la brecha (…) el gobierno vino acelerando la semana pasada la devaluación del tipo de cambio oficial que fue más de 8%, pero esta semana ha vuelto a rezagar ese incremento. La semana pasada era un momento clave para seguir haciendo ajustes y llevar la tasa oficial a un valor más cercano al de mercado», afirmó.
Ambos economistas coinciden en que la reducción de la brecha no es por sí misma una solución definitiva.
Sutherland argumenta que el país enfrenta desequilibrios estructurales, entre ellos la política monetaria, el elevado encaje legal que limita el crédito y un esquema cambiario que, a su juicio, mantiene incentivos para el arbitraje.
Subraya que una solución de largo plazo pasa por una unificación cambiaria, una reducción del encaje bancario y un programa de estabilización macroeconómica que permita recuperar la confianza.
Palacios centra el problema en el frente fiscal. Considera que la elevada carga del gasto público continúa generando presiones sobre la liquidez y, por esa vía, sobre la inflación y el mercado cambiario.
Aunque reconoce que la reducción de la brecha representa una mejora frente a los niveles observados semanas atrás, advierte que mantenerla dependerá de que el BCV pueda sostener la oferta de divisas y de que se avance hacia un esquema más flexible.
La menor distancia entre la tasa oficial y la tasa paralela representa un alivio para empresas y consumidores en una economía marcada por años de distorsiones cambiarias. Sin embargo, la verdadera prueba será si esa convergencia puede mantenerse sin reactivar las presiones inflacionarias que históricamente han acompañado los ajustes del mercado cambiario venezolano, detalla un reporte de Bloomberg Línea.