El consejero delegado de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, estima que el mercado del petróleo va a tardar todavía «tres o cuatro meses» en ajustarse pese a la reapertura del estrecho de Ormuz, en realidad parcial, ante los desequilibrios que se han generado.
Pouyanné, que participaba en los Encuentros Económicos de Aix en Provence, en el sureste de Francia, explicó que por una parte los países productores del golfo Pérsico han acumulado muchas reservas de crudo que no habían podido exportar por el cierre de Ormuz, durante la guerra, y ahora están buscando petroleros para sacarlo al mercado, y eso a un precio bajo.
El problema -añadió el responsable de la petrolera francesa- es que algunos armadores no están dispuestos todavía a que sus barcos atraviesen el estrecho por la tensión que se mantiene allí.
Por otro lado, señaló que en los principales mercados consumidores hay escasez de productos derivados del petróleo porque durante los más de tres meses de conflicto se han ido agotando las reservas y los petroleros que han conseguido salir del golfo Pérsico tardarán días en llegar a destino.
Como consecuencia de todo los precios de venta al consumidor de los combustibles actualmente equivalen a un barril de petróleo a 95-100 euros, señaló Pouyanné, cuando la cotización en el mercado está ya muy por debajo (este viernes el brent terminó algo por encima de los 72 dólares).
«Harán falta tres o cuatro meses para regular esta situación», calculó el ejecutivo, que durante su intervención se quejó de algunas críticas que se lanzaron en el debate público en Francia al sector de los hidrocarburos durante la pasada ola de calor de finales de junio, como responsable de esos fenómenos.
«El cambio climático es un fenómeno global», subrayó antes de añadir que aunque en Francia se dejen de utilizar hidrocarburos eso no tendrá efecto sobre futuras olas de calor porque «no somos los franceses los que decidimos lo que hacen otros países».
A su juicio, lo que ponen en evidencia fenómenos como la pasada canícula es que «necesitamos todas las energías», ya que en periodos de fuerte calor por unas condiciones anticiclónicas, tan apenas corre el viento y por tanto no se puede generar electricidad con aerogeneradores y además, cuando la temperatura sube mucho el rendimiento de las centrales fotovoltaicas disminuye algo.
Al mismo tiempo, algunos reactores atómicos detuvieron su actividad porque el agua de los ríos con los que se refrigeran subió por encima de los umbrales que fija la normativa francesa porque se considera que un calentamiento superior podría afectar a la fauna.
La consecuencia -destacó el consejero delegado de TotalEnergies- es que se tuvo que recurrir a centrales de gas (por tanto recurrir a hidrocarburos) para garantizar el abastecimiento eléctrico en los picos de consumo en Francia, donde con carácter general un 70 % del suministro viene de los reactores atómicos.