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El Senado de Estados Unidos ha ratificado este miércoles el nombramiento del economista Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed). Este trámite pone fin a un pulso por el poder del organismo regulador estadounidense y en el que el presidente, Donald Trump, ha terminado imponiendo a su candidato.

Warsh tiene experiencia en la Fed, puesto que ya formó parte de la Junta de Gobernadores entre 2006 y 2011, pero su vuelta a la institución llega marcada por la sombra de Trump. En su comparecencia ante el Senado, él mismo se vio obligado a defender que no es un «títere» del presidente y planteó la adopción de políticas para frenar la inflación, si bien la madre de todas las batallas gira en torno al futuro de los tipos de interés, fijados actualmente en el 3,75%.

Trump ha llegado a insultar al presidente saliente de la Fed, Jerome Powell, por no recortar los tipos, pese a que ambos llegaron a ser aliados en su día. Powell accedió al cargo en 2018, durante el primer mandato del magnate neoyorquino, y lo revalidó cuatro años más tarde, ya con el demócrata Joe Biden sentado en el Despacho Oval, y ha dicho que permanecerá como gobernador al menos hasta que concluya una investigación interna iniciada a instancias del actual presidente de Estados Unidos.

Los republicanos votan en bloque

Warsh, de 53 años y con experiencia en gigantes financieros, asumirá ahora un nuevo mandato de cuatro años. Su candidatura ha recibido en el Senado 54 votos a favor y 45 en contra, lo que le ha permitido evitar cualquier mínima sorpresa de última hora.

De hecho, esta votación ha reflejado de manera clara la actual aritmética de poder en la Cámara Alta estadounidense, ya que tan sólo el senador demócrata John Fetterman se desmarcó de la línea de su partido, en su caso para otorgarle un ‘sí’ a quien está llamado a manejar a partir de ahora las riendas de la política financiera del país.



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