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La Embajada de Venezuela en España rechazó este domingo las expresiones del cantautor Carlos Baute contra la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Los hechos ocurrieron el sábado 18 de abril durante una concentración de la dirigente María Corina Machado en la Puerta del Sol, en Madrid.

Durante su actuación en el escenario habilitado en la plaza, momentos antes de la aparición de Machado, Baute alentó a los asistentes con el grito “fuera la mona”, en referencia a la mandataria encargada, quien asumió el cargo tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero.

En un comunicado firmado por la embajadora Gladys Gutiérrez, la misión diplomática denunció que dichas expresiones “constituyen una manifestación inaceptable de discurso de odio”. El texto resalta la naturaleza multiétnica del país: “Venezuela es una nación profundamente mestiza, forjada en la diversidad y en el encuentro de raíces indígenas, africanas y europeas. Esa condición no solo define nuestra identidad, sino que constituye uno de los pilares éticos de nuestra convivencia como pueblo”.

En este sentido, la legación diplomática advirtió que “cualquier intento de degradar, deshumanizar o estigmatizar desde esa diversidad representa una agresión directa a la esencia misma de lo venezolano”.

Indicó que el uso de estas expresiones que, según dijo, “evocan prácticas históricas de deshumanización y racismo”, no solo resulta “moralmente reprochable”, sino que es “políticamente regresivo y profundamente contrario a los valores que defendemos como nación”.

Ante estos hechos, la embajada expresó sus “más sinceras disculpas” al pueblo de España, señalando que dicha sociedad conoce por su propia historia “el horror del fascismo y de los crímenes de odio”. El comunicado también extendió estas disculpas a todas las personas que pudieron “sentirse ofensivas”, enfatizando que tales palabras “no representan” la cultura venezolana.

Para la delegación venezolana, resulta “aún más grave” que este tipo de expresiones se dirijan contra una mujer, al considerar que estos hechos “configuran una forma de violencia política basada en la misoginia y el racismo”, y subrayó que esto “no puede ser relativizado bajo ninguna circunstancia”.

“Llamar ‘mona’ a una mujer constituye un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos y con los estándares mínimos de convivencia democrática”, expone el documento. En este punto, denunció “categóricamente” los hechos y reafirmó que las mujeres venezolanas, en su rol como “figuras históricas y políticas”, no pueden ser objeto de “discursos de odio”.

Finalmente, la misión diplomática denunció “la instrumentalización del espacio público para la difusión de mensajes de odio, exclusión o violencia simbólica”.

“Venezuela reafirma su compromiso con la defensa de los valores universales de igualdad, respeto y justicia, así como con la promoción de una convivencia basada en el reconocimiento de la diversidad como riqueza y no como motivo de discriminación”, concluyó.

 

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